martes, 28 de marzo de 2017

En defensa de la Revolución Bolivariana. ¡Expropiar a la burguesía para derrotar la guerra económica!

“…no tengo la menor duda. Es necesario, decimos y dicen muchos intelectuales del mundo, trascender el capitalismo, pero agrego yo, el capitalismo no se va a trascender por dentro del mismo capitalismo, no. Al capitalismo hay que trascenderlo por la vía del socialismo, por esa vía es que hay que trascender el modelo capitalista, el verdadero socialismo. ¡La igualdad, la justicia!” (Hugo Chávez)

“Tenemos que tener mucho cuidado con esas corrientes que no se definen muy bien, cuidado con el reformismo, no es reforma lo que estamos haciendo aquí, es una Revolución, no es economía de mercado, ni capitalismo humano, no ponerle caretas al capitalismo, es liquidar al capitalismo y construir el Socialismo , de eso se trata” (Hugo Chávez)



La revolución Bolivariana se encuentra en su momento más difícil desde su comienzo hace 17 años.
El estudio de cifras, análisis y estadísticas nos muestran claramente que Venezuela se encuentra atravesando una crisis económica, política y social.
Esta situación se traduce en desilusión, apatía, desmoralización y cansancio de las masas del pueblo trabajador que son la base y sustento de la Revolución. 
Este es un proceso que ya vimos en la derrota electoral en las elecciones a la Asamblea Nacional de diciembre de 2015, donde un sector importante de la base chavista, si bien no votó a la derecha, se abstuvo de ir a votar abriéndole paso a los escuálidos.
Hoy, la gravedad de la situación se plantea en que todas aquellas condiciones que produjeron la abstención y la derrota electoral no sólo no se han solucionado, sino que por el contrario se han agravado.
La Revolución Bolivariana y sus conquistas están bajo peligro, ésto hace más que evidente la necesidad de hacer un análisis serio y plantear un debate autocrítico acerca de las causas y motivos que llevaron al proceso revolucionario a esta situación.
Guerra contra el pueblo y crisis capitalista

Sin dudas, la burguesía venezolana aliada del imperialismo norteamericano lleva adelante una guerra civil no declarada contra los trabajadores y el pueblo pobre. Esto se ve explícitamente en la guerra económica que las clases dominantes están llevando adelante cada vez con mayor violencia.
Las tácticas utilizadas son casi calcadas de aquellas que el imperialismo yanqui, aliado del empresariado chileno, llevÓ adelante contra Salvador Allende en la década del ‘70.
Sabotaje, acaparación, desabastecimiento de los alimentos y productos de primera necesidad, acompañado de una guerra psicológica por parte de los medios masivos son el método empleado.
A este factor clave hay que sumarle la crisis económica que se deriva de las consecuencias producidas por la crisis capitalista mundial en la región. Como vemos un combo explosivo y que afecta directamente a las condiciones de vida de las masas asalariadas.
Por un lado, la guerra económica produce un enorme factor desestabilizador al empujar a los trabajadores a no poder acceder a los alimentos y productos necesarios para la mantención de sus familias. Un claro crimen de la burguesía apátrida.
Por otro lado, la crisis económica, que se tradujo en la caída del precio del petróleo ha generado un caos en la economía venezolana.
El derrumbe del precio del petróleo (en 2009, 2010, 2011 y 2012 los precios promedio de la cesta petrolera venezolana fueron de U$S 57, 72, 101 y 103 por barril y en enero de 2016 llegó a su punto más bajo de U$S 24); la disminución drástica de las importaciones; la existencia de un dólar preferencial que paraliza el aparato productivo nacional, la política monetaria expansiva que busca financiar el déficit fiscal, alimentan un proceso inflacionario cuasi descontrolado que castiga a la base revolucionaria que ve un retroceso constante de sus condiciones de vida.
Lo que estamos viendo es que administrar el capitalismo no es otra cosa que gestionar su crisis sistémica, orgánica y secular.
¿Cómo derrotar la Guerra económica?

Como una y otra vez lo manifestó el compañero Hugo Chávez el único camino para impulsar la revolución es romper con el capitalismo, liquidar el Estado burgués y avanzar hacia el Socialismo. No hay otra salida.
El camino contrario, de sostener al capitalismo y gestionar su crisis, sólo derivará en una derrota política de la Revolución.
El camino de “dialogar” con la burguesía y sus representantes políticos, de otorgar concesiones y de insistir en que por las vías del capitalismo se pueden resolver los graves problemas que acosan a la revolución sólo nos va a llevar a una aplastante derrota.
Los recientes intentos de sortear la guerra económica han tenido un impacto reducido y no han solucionado la cuestión de fondo.
Los CLAPs (mecanismo estatal-popular de distribución directa a las familias de clase trabajadora y de los sectores de menor ingreso en general, paliar los altos niveles de escasez y especulación) o incluso la llamada “Guerra del pan” o la importación masiva de alimentos no pueden solucionar la guerra económica como ha quedado en evidencia. Y esto se debe a que no se ataca el problema de raíz.
El problema de la guerra económica no se relaciona con la distribución de los alimentos, si no con la propiedad de los medios de producción. No se puede controlar lo que no se posee.
Mientras la burguesía siga teniendo la propiedad sobre los medios de producción y distribución, entonces tendrá en sus manos el control real de la economía, y utilizará ese control para sabotear la producción de los bienes de primera necesidad, a fin de golpear y desmoralizar a las masas trabajadoras con el fin de poder derrotarla y aplastarla de forma definitiva.
Crisis del capitalismo, crisis del reformismo

Hoy en la región estamos viviendo un avance de la derecha que se expresa claramente en Argentina y Brasil.
Lo que estamos viendo es la crisis del reformismo que pavimenta el camino a la derecha al no poder dar una resolución satisfactoria a las necesidades de los trabajadores.
La idea de que es posible sostener las ganancias del empresariado a la vez que se atienden las necesidades de la clases populares ha estallado por lo aires y esto se traduce en un fortalecimiento de los sectores más rancios que argumentan demagógicamente contra los gobiernos que han buscado un camino keynesiano.
El retroceso de la economía argentina y su programa reformista fue determinando el debilitamiento político del kirchnerismo dando lugar a la demagogia del macrismo; como así el retroceso de la economía brasilera que derivó en el ajuste de Dilma Rouseff contra la base electoral petista, fue generando las condiciones para el contraataque de la burguesía que impuso a Temer.
Este mismo fenómeno estamos viendo hoy en Venezuela, demoliendo la idea de que se podía llevar adelante la revolución sin alterar las relaciones de propiedad de los medios de producción.
En la década anterior, en que la región experimentó el mayor crecimiento económico de la historia, la idea reformista de la conciliación de clases tuvo cierto eco.
Los abultados ingresos estatales permitían maniobrar entra las clases sociales garantizando el avance de las condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo. Pero hoy, esas condiciones han desaparecido para no volver.
Los propios tiburones de la burguesía hablan en el “NY Times” o “The Economist” de 30, 40 o 50 años de ajuste y austeridad a nivel mundial como producto de una crisis de sobreproducción mundial que a puesto al capitalismo contra las cuerdas.
Hoy no es posible garantizar las ganancias del empresariado y sostener el nivel de vida y las mejoras de las clases populares. La compresión de esto es vital para comenzar a debatir cómo salvamos a la Revolución en Venezuela.
Retomar el legado de Chávez: ¡Radicalización de la revolución!

El consejo nacional electoral señaló que deben celebrarse elecciones regionales y municipales en este año. En las condiciones actuales, es bastante probable que el desanimo de paso a la abstención y se produzca una derrota electoral que daría aire a la oposición fascista para presionar por la salida de Maduro.
Si en diciembre de 2015 las masas se abstuvieron de votar producto del cansancio y la apatía, ¿que sucederá ahora que las condiciones de vida se han agravado aún más? Es la receta acabada para una derrota.
En la medida en que el gobierno no dé un viraje de 180 grados en la política económica, y mantenga las mismas políticas reformistas que ha estado implementando de manera empecinada durante el último período, entonces no habrá posibilidad alguna de resolver la situación de escasez crónica y de inflación desatada que reina actualmente en el país.
Como mencionábamos antes, el reformismo le facilita el camino a la derecha escuálida.
De lo que se trata entonces, es impulsar el debate entre las bases que plantee la urgente necesidad de radicalizar la revolución, expropiando a la burguesía para derrotar a la guerra económica y reimpulsar la Revolución.
Un sector de la vanguardia agita la idea de que el nivel de las masas en Venezuela es bajo y esta es la razón por la cual no se puede avanzar. Este argumento es insólitamente defendido a pesar de que la propia realidad lo niega.
¿Cómo se puede acusar a un pueblo que ha sostenido una revolución durante 17 años de tener bajo nivel de conciencia?
En cada etapa decisiva las masas han salvado a la Revolución y la han empujado hacia adelante. En 2002, las masas - la verdadera fuerza motriz de la Revolución - salieron a las calles para arriesgar sus vidas y salvar el proceso revolucionario.
De hecho, la revolución es producto de la irrupción de las masas en la vida política, y ha sido el pueblo trabajador el que se ha movilizado una y otra vez en defensa de la misma.
Son los jóvenes, los estudiantes y los trabajadores, los verdaderos sostenes del proceso revolucionario y los que han mostrado un alto nivel de conciencia cada vez que la Revolución ha estado en peligro.
El problema no es el nivel de conciencia de las masas sino la política incorrecta de los dirigentes de la Revolución que se aferran al reformismo cuando éste se encuentra en crisis en el mundo entero.
En tan grave situación, las medias tintas, la corrupción, la burocracia y el reformismo nos están llevando a perder las conquistas Revolucionarias.
La única salida para revertir la guerra económica es retomar el legado de Chávez y completar la revolución, nacionalizando la banca y los medios de producción bajo control obrero y destruyendo el Estado burgués para sustituirlo por un Estado obrero.
La Revolución encontró una serie de obstáculos durante el mandato de Chávez, que impidieron concluir el proceso revolucionario hacia el Socialismo, como ser la formación del propio Hugo Chávez que partió desde la idea de una «tercera vía» y fue evolucionando, pero sin llegar a completar una visión marxista. La ausencia de un partido revolucionario que defienda un programa abiertamente anticapitalista y la presión de un sector de la burocracia estatal y partidaria también fueron factores centrales en la resolución de la Revolución en términos de crear una nueva legalidad que rompa con la legalidad burguesa.
No es el Socialismo el que ha fracasado como vociferan burócratas, reformistas y escuálidos, sino justamente lo que ha fracasado es el intento de regular el capitalismo.
Es necesario por lo tanto forjar una nueva dirección teniendo en cuenta que las únicas fuerzas que pueden defender a la Revolución, no son los dirigentes reformistas. Son las masas revolucionarias, y en primer lugar la clase obrera.
Los compañeros de la Corriente Socialista Militante en Argentina estamos en la primera línea de batalla en defensa de la Revolución Bolivariana, y a través de la campaña “Manos Fuera de Venezuela” contribuimos a extender la solidaridad internacional con Venezuela a más de 40 países de los 5 continentes.
Seguiremos firmemente apoyando a la Revolución e invitamos a todas y todos los compañeros Venezolanos que hoy se encuentran en Argentina a militar por estas ideas junto a nosotros.
La única manera conciente, política, activa y fundamentalmente efectiva de defender la Revolución pasa por completar sus tareas pendientes. Es decir expropiar a la burguesía y poner bajo control obrero los medios de producción para planificar la economía de manera democrática y así satisfacer las necesidades de los trabajadores y el pueblo y no para que un puñado de capitalistas y corruptos se enriquezca.
Luchemos juntos para llevar a cabo el legado de Chávez. Luchemos juntos por el Socialismo.

jueves, 9 de marzo de 2017

MFV a las calles!

Los compañeros de Manos Fuera de Venezuela estuvimos participando en las movilizaciones del 7 y 8 de marzo en Argentina.
El 7 acompañamos la movilización sindical de la CGT para repudiar las políticas de Mauricio Macri que están conduciendo la economía hacia un desastre para las clases populares a la vez que ejerce un constante presión y acoso contra la Revolución Bolivariana.
El 8 estuvimos participando del Paro internacional de mujeres en la lucha contra el machismo, el patriarcado y la opresión que impone el capitalismo.
Cerramos nuestra participación en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo en un acto junto a Hebe de Bonafini y Adán Chavez en defensa de la Revolución Venezolana.















miércoles, 15 de febrero de 2017

Reformismo o Revolución

Las tesis reformistas, plantean la posibilidad de ir derrotando paulatinamente al capitalismo, reforma tras reforma, avanzando “lento y seguro”. Se analiza de esta forma a la burguesía como un ente sometidos a las reglas del libre mercado y a las leyes que rigen en materia económica. Ingenuamente ven a la clase dominante sólo como empresas o personalidades jurídicas carentes de voluntad propia o dirección humana consciente. Esperan estos “socialistas utópicos” que la oligarquía del país sólo se sentará a esperar que las medidas llevadas a cabo por el gobierno revolucionario les derroten, y les arrebaten los privilegios de los cuales han gozado toda su vida.
Estos economistas, políticos e “intelectuales”, replicando la formación burguesa que han adquirido en las diferentes universidades tradicionales del país, e incluso del extranjero, analizan a la realidad como ecuaciones estáticas, ajenas a la voluntad humana. Como si la economía de un país se tratara de una formula escrita en un papel que puede se modificada sólo cambiando algunos factores. Dejando sin importancia el análisis concreto de la realidad en la calle, en el día a día. Donde una simple mirada se puede desmontar cualquier idea de que el capitalismo puede ser destruido por pequeños pasos, sin que los capitalistas respondan y defiendan sus intereses y privilegios de clase.
Cuando el gobierno ha tomado medidas para regular y controlar a la burguesía, esta ha llevado a cabo sabotajes conscientes en contra de tales controles. Cuando el gobierno regula un producto como la harina de maíz precocida, la Polar produce una harina de maíz con arroz – por ejemplo –, la cual escapa de tales regulaciones y puede ser vendida a los precios que considere conveniente Lorenzo Mendoza, dueño de la Polar. Por otro lado, la cantidad de fuga de capitales que ha habido durante todo el tiempo que ha durado el control de cambio, no difiere tanto como se pudiera esperar a la que había previa al control.
Todo esto ha dejado claro que la tesis de aplicar reformas paulatinas para ir derrotando el capitalismo y construyendo el socialismo, es un programa político que se agotó, y está mostrando ahora que la revolución ha llegado a su encrucijada final. Por un lado el reformismo ya no puede ofrecer más avances importantes bajo el marco de la economía capitalista y el estado burgués, como lo hizo en la primera etapa de la revolución, y por el otro la debilidad del gobierno nacional en derrotar la guerra económica pone la pelota en manos de la burguesía, y como hasta ahora lo han hecho, jugarán un papel contrarrevolucionario, con la meta de aplastar las conquistas revolucionarias que goza actualmente la clase trabajadora.
Esta encrucijada sólo puede resolverse mediante la victoria de una clase u otra. O la clase trabajadora avanza firmemente, expropiando a la oligarquía del país, poniendo así las palancas de la economía, desde las manos de la burguesía, a las manos de la clase trabajadora, bajo control democrático. O la misma burguesía terminará derrotando y destruyendo a la revolución, ya sea por medio de un desgaste de las masas que apoyan al chavismo – algo que ya viene ocurriendo producto de la salvaje guerra económica –, de tal manera que se logre una victoria electoral de la contrarrevolución, o por medio del levantamiento de en masas de la clase media radicalizada, a través movimiento de carácter fascista.
Una revolución implica un cambio social radical, no se trata de mejorar la sociedad existente, sino construir una nueva y mejor, tomando como principio la experiencia acumulada de la sociedad humana, sobre la base de la transformación de las estructuras económicas que rigen a la sociedad – en nuestro caso del capitalismo –, y la consiguiente transformación del estado y el ordenamiento social en general. Por lo tanto una Revolución Socialista, implica tomar el desarrollo tecnológico, industrial, científico, más avanzado de nuestra época, que actualmente esta al servicio del capital, y ponerlo al servicio de la clase trabajadora y el pueblo en general.
Para que esto sea posible, es necesario completar las tareas pendientes de la revolución bolivariana: nacionalizar/expropiar las palancas de la economía, que están en manos de una pequeñísima minoría, que conforma la oligarquía del país. Representada en los monopolios nacionales e internacionales, los latifundios y la banca privada. Y poniéndolas en manos del pueblo trabajado bajo control obrero.

viernes, 16 de diciembre de 2016

La triple alianza de Macri-Temer-Cartes agrede a Venezuela: ¡Solidaridad con la Revolución!

"Al Estado Burgués tenemos que terminar de desmontarlo, tiene que extinguirse y nacer el nuevo Estado Social, Proletario y Socialista. Sólo así lograremos las grandes metas que nos hemos trazado" (Hugo Chávez)

                                                                     
                                                   
Desde la Campaña "Manos Fuera de Venezuela" en Argentina, rechazamos y condenamos la exclusión de la canciller Venezolana de la reunión de ministros de relaciones exteriores del MERCOSUR, como así también la cobarde agresión de la policía de Mauricio Macri que golpeo en el antebrazo derecho a la propia Delcy Rodríguez quien debió ser atendida por personal medico, en un hecho inédito para la diplomacia internacional.

Estos hechos nefastos se dan luego de la suspensión de Venezuela como miembro pleno del MERCOSUR el día 2 de diciembre.

Exigimos se respete a Venezuela y repudiamos se impida el ejercicio de su presidencia en el MERCOSUR ya que es violatorio del derecho internacional.

Mas allá de las excusas técnicas utilizadas para llevar adelante la suspensión es claro que lo que se esconde detrás de esta decisión es un ataque político contra la Revolución Bolivariana impulsado por la derecha latinoamericana, aliada del imperialismo norteamericano.

La clase dominante venezolana está resuelta a derrotar la revolución, por la vía que sea necesaria, incluso jugando con el hambre del pueblo venezolano al que están asfixiando a través de la guerra económica.

Esto muestra irrefutablemente que la burguesía nunca descansará hasta dar la estocada de muerte a la Revolución Bolivariana. Cuenta para eso con aliados internacionales como Mauricio Macri, Michel Temer y Horacio Cartes quienes se encuentran aplicando políticas de ajuste contra los trabajadores y el pueblo pobre en Argentina, Brasil y Paraguay respectivamente.

La historia muestra que durante 200 años las diferentes burguesías latinoamericanas oprimieron y reprimieron a los obreros y campesinos de sus respectivos países y entregaron las riquezas naturales y los principales recursos productivos a la depredación rapaz del imperialismo, con quien comparten lazos económicos, políticos y militares de todo tipo. Por eso mismo el viejo sueño de Bolívar de una América Latina unida sólo puede ser realizado mediante la toma del poder por los trabajadores, expropiando a las multinacionales y a la oligarquía en cada país e integrando los recursos humanos, económicos y naturales en una America Latina Socialista.

Desde Manos Fuera de Venezuela llamamos a todas las organizaciones políticas, sindicales, estudiantiles, sociales, culturales y barriales a pronunciarse enérgicamente contra esta nueva agresión y a organizar acciones de solidaridad consciente, política y activa, en defensa de la Revolución Bolivariana.


lunes, 17 de octubre de 2016

Manos Fuera de Venezuela en Rosario

Este martes 18 los invitamos a apoyar a la Revolución Bolivariana en la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario.
A las 19 hs en el aula 15 del segundo piso, contaremos con la presencia de compañeros de "Manos Fuera de Venezuela" y de compañeros venezolanos del colectivo "13 de abril"
Los esperamos!


miércoles, 28 de septiembre de 2016

Alan Woods en Telesur

El compañero Alan Woods, fundador de la campaña "Manos Fuera de Venezuela", en el programa Cruce de Palabras por Telesur.


sábado, 3 de septiembre de 2016

1ro de Septiembre - El nuevo plan de golpe y el futuro de la Revolución Bolivariana



Ayer, se consumó el golpe de estado parlamentario en Brasil. El día de hoy la Revolución Bolivariana se enfrentará a su vez a un nuevo intento de golpe de estado organizado por los sectores más derechistas de la burguesía venezolana.
El día lunes, fue detenido el dirigente opositor Jon Goicoechea, quien según informó el diputado Diosdado Cabello, tenía en su poder cordones detonantes para explosivos, los cuales serían utilizados durante la marcha del 1ro de Septiembre. Luego, en la noche del mismo lunes, el camarada Mario Silva, a través de su conocido programa “La Hojilla”, dio a conocer un video donde el antiguo sicario al servicio de Pablo Escobar Gaviria, John Jairo Velásquez Vásquez, alias “Popeye”, autor material de alrededor de 250 asesinatos, llama a los venezolanos a marchar el 1ro de Septiembre contra la “bruja corrupta“ de Tibisay Lucena, para que el CNE convoque al referéndum revocatorio contra Nicolás Maduro.

En la madrugada del día martes, 90 presuntos paramilitares fueron capturados en el barrio Macayapa de la Parroquia Sucre, en la ciudad de Caracas, ante lo cual el Ministro de Interior y Justicia declaró a los medios de comunicación:
"Se presume que hay un alto porcentaje de paramilitares a escasos kilómetros del Palacio de Miraflores, por lo que se hizo una limpieza y barrido total en todo este sector, donde se están incrementando las invasiones para el depósito de paramilitares con la finalidad de realizar actos de violencia, de desestabilización de la Revolución Bolivariana"
Posteriormente, durante la movilización del chavismo del mismo día martes, Diosdado Cabello denunció que la derecha estaría guardando armas y explosivos en la UCAB para utilizarlos el 1ro de Septiembre.
Asimismo, en horas de la noche el gobernador del Táchira Vielma Mora, denunció un plan orquestado por el alcalde del municipio El Hatillo David Smolansky junto a Jacobo Feldman, socio de la Televisora Regional del Táchira, José Vicente Sánchez, rector de la UNET y Osmel García, asistente de Daniel Ceballos, financiados por los empresarios Adha Santana Sánchez y Nino D´veta, a fin de llevar a cabo acciones violentas en 14 lugares previamente especificados de San Cristóbal y  la ciudad capital.
Todo lo anterior, indica claramente que de lo que trata la movilización derechista del día de hoy, es de la puesta en marcha de una nueva acción insurreccional contra la revolución, un nuevo intento de golpe de estado, posiblemente muy similar a lo ocurrido el 11 de abril de 2002.
Ahora bien, como lo hemos explicado siempre en nuestros artículos y declaraciones, la burguesía no descansará jamás en tratar de derrocar al gobierno y derrotar a la revolución por la vía que sea necesaria.
En efecto, los 16 años de historia de la Revolución Bolivariana han estado claramente signados  por cada intento tras intento de la burguesía para derrotar a la revolución.
No puede por lo tanto sorprendernos en lo absoluto que por enésima vez la burguesía organice un nuevo plan para tratar de derrocar al presidente Maduro.
Ante ello, debe haber en primera instancia una poderosa movilización obrera y popular para derrotar el plan de golpe, tal como ha sido convocada para hoy en la Avenida Bolívar de la ciudad capital, al mismo tiempo que las organizaciones obreras y populares deben prepararse para la defensa de la revolución en todos los ámbitos de la lucha de clases, tanto en el ámbito de la lucha legal y política, como en el ámbito de la lucha armada, a través de la conformación de milicias y destacamentos obreros y populares de combate.
Ciertamente, debe reconocerse que ante las acciones que pueden ocurrir en el transcurso del día de hoy, ha habido como hemos señalado al principio, una respuesta anticipada por parte del gobierno y los cuerpos de seguridad estatales para tratar de desmantelar los planes golpistas de la burguesía.
En efecto, el presidente Maduro se ha pronunciado sobre la necesidad de garantizar la paz en el país y la necesidad de derrotar este nuevo intento de golpe de estado, a fin de garantizar la continuidad de la revolución.
No obstante, debemos plantear la siguiente reflexión. ¿Logrando derrotar la acción insurreccional de hoy, hemos derrotado de una vez a la burguesía? ¿Es inevitable que una revolución se encuentre bajo el acecho constante y permanente de la contrarrevolución? ¿No es posible derrotar de forma definitiva a la burguesía? ¿Qué tiene que ver esto con la irreversibilidad de la Revolución Bolivariana?
El poder político y militar de la burguesía como clase, deriva en última instancia de su poder económico. En la medida en que la burguesía es la propietaria de los medios de producción, de la banca y del comercio en el país, ella tiene a su disposición enormes masas de capital, con las que organiza la contrarrevolución.
¿Quiénes, sino empresarios muy ricos son los que pueden contratar a paramilitares y sicarios para generar acciones violentas y cometer asesinatos, ya sea como parte de un plan insurreccional o como medio para segar brutalmente a la vanguardia revolucionaria, como ha ocurrido con numerosos dirigentes revolucionarios durante los últimos meses?
¿Quiénes sino miembros de la gran burguesía son quienes pueden comprar el armamento, explosivos y otros implementospara llevar a cabo acciones como la que se ha preparado para el día de hoy?
¿Quienes, sino los grandes capitalistas de este país son los que pueden financiar costosas campañas mediáticas y políticas contra la revolución y adquirir la logística necesaria para las manifestaciones violentas y no violentas de la oposición?
Por lo tanto, el arma fundamental de la burguesía es su capital, que le permite comprar al precio que sea todas las demás armas que utiliza contra el proletariado en la lucha de clases. Sea lo que sea que necesite, sicarios, periodistas, paramilitares, funcionarios corruptos en el estado, abogados, jueces, armamento, medios de comunicación a su servicio o cualquier otra cosa, su capital le permite ponerle un precio a cualquier persona u objeto, a fin de que sirva a sus fines.
Ahora bien, este poder que pareciera ser inexorable e imbatible, y que muchas veces nuestra propia dirigencia nos lo muestra de esa forma, se basa en la propiedad privada de los medios de producción, ya que es en la producción donde la burguesía reproduce su capital a partir de la explotación de la clase trabajadora. De allí se deduce claramente, que el poder político de la burguesía depende directamente de su carácter de propietario de los medios de producción.
Tal análisis, nos conduce inevitablemente al debate sobre la propiedad de los medios de producción. Mientras el poder económico esté en manos de la burguesía, ésta hará uso de éste para tratar de aplastar a la revolución. Por el contrario, sólo arrancando de las manos del gran capital la banca, los latifundios, y los monopolios industriales y comerciales, es que podremos entonces de una vez por todas, para decirlo en palabras del viejo León Trotsky, lograr la destrucción política de la burguesía, a través de la liquidación de su dominación económica.
Pero nuestra dirigencia ha dado suficientes muestras, sobre todo en los últimos tres años, de no comprender o negar conscientemente este hecho fundamental que constituye el ABC de la lucha de clases.
A pesar de las pruebas irrefutables del carácter abiertamente contrarrevolucionario de la burguesía venezolana, nuestra dirigencia política evidencia un absurdo empecinamiento en tratar de ganar a la burguesía para la revolución, con políticas como la del Consejo Nacional de Economía Productiva,  lo que realmente no es otra cosa que arar en el mar.
Volvamos al problema planteado al principio. Ciertamente nuestro gobierno ha tomado durante los días previos al 1ro de Septiembre diversas medidas para contrarrestar anticipadamente el plan de golpe, no obstante, si ello lograse derrotar el plan insurreccional, aún no sería suficiente para garantizar una verdadera paz para el pueblo trabajador.
Mientras la revolución no sea completada, es decir, mientras las tareas históricas de la revolución socialista en Venezuela no sean llevadas adelante hasta sus últimas consecuencias, y en particular, mientras no se expropie a la gran burguesía, esta hará uso libremente de su poder económico para tratar de  derrocar a nuestro gobierno una y otra vez hasta alcanzar su objetivo. Si se duda de ello, veamos tan sólo como a través de la guerra económica, lograron propinarnos una dura derrota el pasado 06 de diciembre y retomar el control de la Asamblea Nacional.
La única forma de acabar de una vez por todas con los violentos intentos desestabilizadores e insurreccionales de la derecha burguesa en Venezuela, es radicalizando la revolución. Por el contrario, mientras no radicalicemos la revolución, mientras sigamos llamando a la MUD a diálogo, como lo hizo el presidente Maduro hasta hace pocas semanas al llamar a diálogo persistentemente al nefasto Henry Ramos Allup, y mientras conciliemos con la burguesía parásita, estaremos cavando la propia tumba de la revolución.
Reiteramos nuestro firme apoyo a las medidas tomadas en los últimos días, la captura de paramilitares implicados en el plan de golpe y la detención de dirigentes de oposición involucrados en la preparación de las acciones violentas, así como también, el anuncio del presidente Maduro hace pocas horas, sobre la preparación de un decreto para levantar la inmunidad a todos los cargos públicos, ello con el fin de poder enjuiciar a aquellos diputados derechistas que están actuando como autores intelectuales del nuevo plan golpista.
No obstante, tales medidas no son suficientes. Mientras por un lado organizaciones como Voluntad Popular preparan la insurrección armada de la burguesía contra nuestro gobierno, grandes monopolios como Empresas Polar, Nestlé y Colgate-Palmolive arrecian el sabotaje, reducción y simplificación de la producción para generar un profundo malestar entre las masas trabajadoras del país, que son la base social de apoyo de la revolución, como mecanismo para debilitarla y preparar así las condiciones para su próxima derrota.
Más aún, como hemos explicado ya, un sector del empresariado apátrida no sólo participa en la guerra económica sino que además financia los planes insurreccionales contra la revolución. ¿No queda clara entonces la necesidad de dar la estocada de muerte a la burguesía?
Pero contrariamente, nuestra dirigencia considera que el ala extremista de la burguesía y su ala moderada son dos cosas diferentes, lo cual es un grave error. La lucha política contra Voluntad Popular, va unida indisolublemente a la lucha en el ámbito económico contra burgueses como Lorenzo Mendoza.
Como decía el gran mártir de la revolución campesina Ezequiel Zamora, “lo que debe secuestrarse son los bienes de los ricos, porque con ellos hacen la guerra al pueblo, hay que dejarlos en camisa”.
No llevar adelante esta tarea histórica significa en la práctica permitir que la burguesía pueda reagrupar sus fuerzas una y otra vez, cada vez que la derrotemos en las calles, con lo cual ello sienta las bases para que más bien sea la contrarrevolución la que pueda darle tarde o temprano la estocada de muerte a la revolución.
Si a partir de hoy la derecha burguesa logra poner en marcha una escalada de violencia en Caracas y en el resto del país, aunada a la ya crítica situación económica que vive el pueblo trabajador, ello constituirá una seria amenaza para la estabilidad de la revolución misma, que sólo podría revertirse radicalizando la revolución en líneas socialistas, como ya hemos explicado arriba.
Por el contrario, si mediante las acciones que ha tomado ya nuestro gobierno, logra derrotarse el plan de golpe, ello no garantizará tampoco la estabilidad de la revolución.
Aunque salgamos airosos de la batalla del día de hoy, la guerra económica continuará haciendo su trabajo, impactando de forma implacable las condiciones de vida de las masas trabajadoras del país.
Sobre esa base, muy difícilmente la Revolución Bolivariana pueda vencer en el referéndum revocatorio, aún y cuando se celebrara el año entrante, lo que obligaría a la formación de un gobierno del PSUV presidido por el vicepresidente en funciones para ése momento, el cual obviamente será tildado de absolutamente ilegítimo nacional e internacionalmente. En ése marco económico, político y social, no es difícil prever la preparación y puesta en marcha de un nuevo plan insurreccional para derrocar al nuevo gobierno que asuma luego de nuestra derrota en el revocatorio, por lo tanto, llegado el momento, ¿volveremos a enfrentar los nuevos planes golpistas sólo a través de acciones de los cuerpos de seguridad e inteligencia del estado, junto a la movilización de las masas trabajadoras?
Es la hora de radicalizar la revolución, no podemos perder más tiempo. No hacerlo es cometer un terrible crimen contra la causa del socialismo, no sólo en Venezuela, sino en toda nuestra América y en el mundo. La suerte del proletariado latinoamericano hoy, depende en gran medida de lo que suceda en Venezuela. Como decía el Ché, ¡O Revolución Socialista o caricatura de revolución!
¡Radicalización de la revolución para derrotar el plan de golpe!
¡Expropiación de la burguesía bajo el control democrático de la clase obrera!
¡Como decía Zamora, a los ricos hay que dejarlos en camisa!
¡Basta de conciliación es la hora de la revolución!
¡Avanzar hacia el socialismo

domingo, 28 de agosto de 2016

Madres de la Plaza, el pueblo las abraza

Los compañeros de la campaña Manos Fuera de Venezuela en Argentina, estuvimos este fin de semana participando de la marcha de la resistencia junto a las Madres de Plaza de Mayo, para repudiar las políticas del gobierno Macrista y en defensa de la Revolución Bolivariana!
A Mauricio Macri le decimos: "Manos Fuera de Venezuela" 




miércoles, 6 de julio de 2016

Venezuela: Industrias Polar: ¿A donde van a parar los dólares?

En el año 2013 Lorenzo Mendoza acumulaba la "módica" suma de 4 mil millones de dólares según Forbes [Tres venezolanos entre los más ricos del mundo], mientras que en el 2016 su patrimonio se "disminuyó" a 1.500 millones de dólares [Lorenzo Mendoza & family]. La prensa internacional se ha encargado de decir que las Industrias Polar están perdiendo dinero producto del control de cambio en Venezuela, o incluso que lo ha utilizado para importar, ya que el estado no le vende dólares. Sin embargo sólo entre 2012 y 2013 el Estado le otorgó 3 mil 664 millones de dólares, y de 2014 al 2015, le entregó 2 mil 290 millones de dólares, es decir casi 6 mil millones de dólares en tan sólo 3 años.
¿Qué hizo con esto?
La pregunta del millón es ¿hacia dónde se ha ido esa enorme masa monetaria que ha estado amasando Lorenzo Mendoza todos estos años?
La respuesta es bastante clara y tan sólo basta con hacer una pequeña investigación en los medios de comunicación [Polar abre plantas en Colombia y EEUU y vende Harina PAN hasta en Amazon]. Industrias Polar invirtió todo esto en sus plantas en Colombia y EEUU. Es decir, este empresario recibió dólares subsidiados por el estado y en vez de usarlos para importar todo lo que debía, se los gastó en sus inversiones en el extranjero y no para las importaciones para las que les fueron otorgadas las divisas, a fin de culpar luego al gobierno Bolivariano de su incapacidad para importar, cuando en realidad nunca tuvo intenciones de hacerlo.
Es decir, este parásito del estado no invierte en Venezuela ni siquiera un dólar, e incluso pide prestado a un banco [Polar obtiene préstamo para activar producción de cerveza y malta] para comprar materias primas para producir Cerveza, sí, cerveza y no alimentos. Esto ocurrió luego de haber cerrado sus cuatro plantas de cervezas en Venezuela y haber declarado que no tenía cómo seguir produciendo. ¿Por qué este cambio repentino? Pues porque el gobierno bolivariano se encontraba en conversaciones con algunas empresas cerveceras internacionales que se veían interesadas en ocupar la cuota del mercado que la Polar estaba dejando abandonada. Esto hizo que Mendoza se viera obligado a retomar la producción por su cuenta y dejar de lado el chantaje de “si el estado no me da dólares no produzco”.
Pero lo que es más grave no es que retomara la producción para no perder el mercado que controla como un monopolio desde hace años, sino que ni un sólo dólar sacó de su bolsillo para invertirlo en Venezuela. En cambio, en Colombia y EEUU invirtió más de la mitad de sus riquezas y todo lo que pudo sacarle al gobierno Bolivariano.
Su patria es el capital
Las burguesías y en especial en la época imperialista del capitalismo, no tienen patria ni nacionalidad, ya que sus intereses no están con el país donde nacieron, sino que están donde están sus capitales. No se trata de que Lorenzo Mendoza tenga intereses particulares ajenos al resto de la burguesía, se trata de que él como cualquier otro empresario de Venezuela, si puede recibir dólares baratos del estado los compra, y si es más rentable invertirlos luego en otro país los invierte, y ya. Lorenzo Mendoza desde hace rato que dejó de invertir en Venezuela para invertir en otros países con los dólares baratos que le vende el estado Venezolano.
A la burguesía Venezolana [y acá hay que meter a la mal llamada boliburguesía, la burguesía que negocia directamente con el gobierno, no por compromiso patriota, sino por arrimarse al mejor postor], no le interesa lo que ocurra en el país, si la economía nacional va bien o si el pueblo trabajador vive en condiciones dignas, ya que ellos al igual que sus familias no viven acá. Aunque tengan propiedades, ellos viven en EEUU o Europa, su único interés es que puedan seguir obteniendo la tasa de ganancia que consideren que se merecen, sin importar si esta explotación sobre las masas populares destruye la economía del país, ya que en el caso de que ocurra, sencillamente se llevan sus capitales y lo invierten en otro país.
No hay tal cosa como una burguesía progresista, en realidad, la lógica del capitalista es enriquecerse a como dé lugar, y su única base moral está marcada por la tasa de ganancia, es decir, si la tasa de ganancia es suficiente, son capaces de tomar el riesgo de cometer actos de corrupción, legitimación de capitales, acaparamiento, sabotaje frontal a la economía, etc. Cualquier capitalista haría exactamente lo mismo que hace Lorenzo Mendoza, y en el fondo, es lo que la burguesía y la mal llamada boliburguesía han estado haciendo en nuestro país desde hace décadas, mientras que Mendoza es sólo la punta del iceberg.
El gobierno Bolivariano ha tenido más 16 años intentando buscar algún sector de la burguesía en el cual apoyarse para llevar a cabo el desarrollo de las fuerzas productivas, sin embargo no lo ha encontrado, ni lo hará, porque sencillamente no existe. No hay forma de desarrollar las industrias contando con la burguesía, especialmente con la venezolana, que desde su origen ha estado a los pies del imperialismo yankee y atada al rentismo petrolero.
No se puede contar con los capitalistas para resolver los males que el mismo capitalismo creó. El gobierno bolivariano no puede seguir subsidiando a sus verdugos, seguir haciéndolo es ser cómplice indirecto de los hambreadores del pueblo.
Socialización de los medios de producción sobre el Control Obrero
Ni un dólar más a la burguesía
Sólo el pueblo salva al pueblo

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